Reflexiones Marginales

No. 16 - El cine, sus meandros y sus ríos

No. 14 - Hegel

Prologo Hegel

 


 

Hegel hoy

 

¿Hay algo en el sistema hegeliano que tenga la fuerza de arrancarnos de la sordera del pensamiento y nos hable aún a pesar de que el tiempo vivido sea el tiempo acompasado del relativismo? ¿Hay algo aún en el pensamiento de Hegel que pueda eludir o más aún todavía: confrontar ese movimiento que hace presa de todo cuento se da en el conocimiento? ¿Existe algo que todavía resuene de la apuesta especulativa más radical que se haya dado en la historia del pensamiento que el de una página de Hegel? ¿Podemos aún guarecernos con la idea de que los hombres pueden llegar a un saber absoluto? ¿Hay una pregunta que retomo de un escrito que me parece muy importante: ¿Cuáles son las razones que motivaron a Hegel a rechazar en filosofía práctica el paradigma kantiano que hoy ha vuelto a recoger variados consensos?

Nuestro mundo, a qué dudarlo, está mediado o atravesado por ese pensamiento de la posmodernidad, es decir, el desarrollo del pensamiento post-metafísico y de la estética en el siglo XXI que ha desembocado en la nihilidad y justo por esto tenemos que preguntarnos una y otra vez: ¿tiene algo que decirnos Hegel? ¿Puede darnos el pensador del absoluto alguna respuesta en un mundo globalizado y desfondado como el nuestro?

“Ninguna obra, decía Ernst Bloch, expone su método de un modo tan vivo y tan delicado y, al mismo tiempo, de un modo tan elástico, sin que en él se perciba ni rastro de esquema. El lector que quiera asimilar, en cierta medida, la riqueza de esta obra, debe equiparse como si se preparara para emprender un brillante, profundo y espléndidamente largo viaje”.

Cuando asomamos al sistema hegeliano lo que vemos y lo que nos asombra es el largo periplo que lleva a cabo el sujeto, la enorme odisea de su propia autoformación, autoconformación y autocomprensión como sujeto-objeto, cumplimentándose lo que Hegel plantea en el prólogo: “Según mi modo de ver, que deberá justificarse solamente mediante la exposición del sistema mismo, todo depende de que lo verdadero no se aprehenda y se exprese (sólo) como sustancia, sino también y en la misma medida como sujeto”.

No creo que podamos dudar de que para Hegel del conocimiento puramente sensible al saber absoluto tiene que pasar por otras etapas en las que el sujeto de autocomprende como son la percepción, el entendimiento, la autoconciencia, la lucha por el reconocimiento, el estoicismo, el escepticismo, la conciencia desgarrada, la razón observante, la polis, el “señor del mundo”, la Ilustración, el terror, la religión natural, la religión del arte y la religión manifiesta y finalmente ese punto ciego, esa autoformación de la elipse donde el sujeto realiza su odisea. Se trata de “una obra, continúa Ernst Bloch, que no tiene paralelo en la literatura filosófica, desmadejada y central, ditirámbica y rigurosamente ordenada, al mismo tiempo. En ninguna otra parte vemos con tanta exactitud lo que es el pensamiento grandioso en su camino ascensional, y en ninguna a parte tampoco es su curso tan completo como aquí”.

La influencia del pensamiento hegeliano en el pensamiento es enorme, quizá nada tan grande como lo que es hoy Hegel para el pensamiento, vuelva a tener lugar, sin duda, la deuda para con su pensar está todavía en ciernes, pensar el pensar parece que es el punto crucial en el que se debate el pensamiento hoy día y todos estamos apercibidos de que hay que pensar lo no pensado en el pensamiento de Hegel. Para nadie es desconocido que el marxismo y el freudismo, Lukács y Kosík, el existencialismo y la hermenéutica, Kojève y Lacan, Marcuse y Ricoeur, Heidegger, Gadamer y el pensamiento posmoderno, la filosofía del arte, la filosofía de la religión y la teología muestran sus huellas. La puerta está abierta, el reto siempre presente.  

 

Reflexiones Marginales  

 


 

 

 

"Hay que entender que la arquitectura es una postura ética, una postura política y que cada acción que hacemos tiene que ver con eso..."

 

Estas son las palabras del Arq. Mauricio Rocha con quien tan sólo hace un mes y medio realizamos una entrevista. Entonces nos dejó claro que su obra busca generar espacios dignos que respondan claramente a las necesidades de una sociedad como la muestra en el mundo contemporáneo.

Pero la barbarie siempre será regresiva, brutal. Su trabajo es por el lado de lo injustificado, de la sombra y de la exclusión. Señalamos lo anterior porque alarma e indigna la situación que vive el proyecto de la Escuela de Artes Plásticas de Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca cuya autoría es precisamente de Mauricio Rocha. Una obra que ha sido reconocida a nivel nacional e internacional sufre ahora, por cuestiones políticas y personales, con la actual rectoría de la Universidad que ha decidido demoler el edificio justificándose en los "problemas estructurales" que supuestamente advierten tanto el contralor como el rector de la Universidad. Estos problemas han sido estudiados por el equipo del Taller de Arquitectura Mauricio Rocha y han aportado las modificaciones necesarias para arreglarlos, modificaciones hay que señalarlo: menores, ya que las fallas no representan ningún riesgo para la seguridad de sus usuarios. Sin embargo las autoridades se han negado a tomar en cuenta las mismas y han abandonado el mantenimiento cotidiano de la escuela para poder justificar la demolición del recinto.

Si bien la arquitectura es un acto ético y político desde su concepción y construcción, también lo es el modo en que se habita, la manera en que lo viven los usuarios. Un problema igualmente político pero profundamente ético resulta su destrucción y abandono. Nada justifica la demolición de la Escuela de Artes, este acto de barbarie, de sectarismo, de compadrazgo, de estulticia hace que nuevamente se consolide en México la estupidez como forma de actuación política, y más grave aún, como un acto de exclusión y segregación. Esta una decisión tomada por un reducido grupo con el poder de llevar la barbarie disfrazada de bienestar.

El grupo de Reflexiones Marginales nos manifestamos enérgicamente en contra de la demolición de la Escuela de Artes y Oficios, abogamos por la conservación del patrimonio cultural de nuestro país así como la libertad de expresión desde todos los ámbitos. 

 

El ser del saber. Apuntes para la correcta comprensión de la Fenomenología del espíritu.

 

Uno de los problemas más comunes en la interpretación y exposición de la filosofía de Hegel, particularmente en la Fenomenología del espíritu, es el modo de comprensión de la división entre sujeto y objeto. Particularmente, este tipo de división viene aparejada de la noción epistémica de experiencia como el modo de aprehensión de los distintos entes que se nos enfrentan. La distinción entre sujeto y objeto llevada a la noción de fenómeno se torna así en la radicalización de la incognoscibilidad del ente en tanto éste es sólo una apariencia, una representación que se nos enfrenta a la par que nos oculta su verdadera esencia, lo que captamos de éste es tan sólo su aparecer no su ser; a la distinción sujeto-objeto le subyace así otra distinción en el objeto: la de fenómeno y ser.

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Hegel y las matemáticas (o de la apología de la filosofía)

 

 

Pretendemos hacer aquí un breve acercamiento a la crítica que hace Hegel a la ciencia matemática a lo largo de su obra filosófica. Para esto dividimos el trabajo en dos secciones en las cuales se analizará, por un lado, que la concepción que tienen las matemáticas del infinito es la de un mal infinito y, por otro lado, que las matemáticas no tratan acerca de lo verdaderamente real, sino que su objeto de estudio es el espacio carente de vida, es decir, el espacio sin tiempo. Frente a esto veremos cómo Hegel va realizando una apología de la filosofía como la ciencia que versa acerca del espacio inquieto y vital, del tiempo y del verdadero infinito, es decir, de lo absoluto, pues la filosofía no ha sido más que un intento por acceder a lo absoluto mismo. Así, la filosofía se consolida en Hegel como el saber primero en una clara influencia aristotélica.

 

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Hegel y el escepticismo

 

 

  1. Relación subjetividad-mundo

En el proyecto de Hegel se cruzan los problemas fundamentales de la filosofía del siglo XVIII y XIX, la problemática gnoseológica y la metafísica: la naturaleza de la subjetividad y su relación con la objetividad. La división de la totalidad de lo real en subjetividad y objetividad se plantea como absoluta. Esta oposición empírica donde cada término es en sí mismo lo contrario del otro nos lleva a cuestionarnos su relación, así como su modo de ser propio. Esta relación se ha planteado en la historia de la filosofía de distintas maneras, entre ellas: la distinción entre conciencia y objeto, entre conciencia y realidad, entre conciencia y ser, entre conciencia y mundo, entre Logos y Naturaleza, etc.

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Hegel entre la arena

 

Fuera de la historia de la filosofía y de vuelta

 

Un rasgo característico de la filosofía después de Hegel es la persistencia de su espectro aun en aquellos casos en los que se su nombre no figura. Hegel es considerado el último pensador sistemático, aquel que llevó hasta su expresión más alta aquello que dominó toda una época del pensamiento: la época de la metafísica. Por eso mismo, por ser quien llevó más lejos la pretensión de hacer una exposición cabal del absoluto para que la filosofía dejase de ser amor al saber para convertirse en el saber mismo, pareció una tarea indispensable a los pensadores posteriores tomar distancia. En los casos más radicales, se llegó a caracterizar a los textos de Hegel como el lenguaje oscuro y privado de un hombre enloquecido. Pero aun en los casos en que se intenta reivindicar cierta afinidad con Hegel, esta sólo ocurre después de una depuración que implica una recuperación simpre parcial: del método dialéctico, de su aproximación a la historicidad, etc.

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Agradecimientos

Esta revista es posible gracias a los proyectos PAPIIT IN-402911 y PAPIME PE-400411