Reflexiones Marginales

No. 16 - El cine, sus meandros y sus ríos

No. 15

La imagen en clave literaria

La imagen en clave literaria

Siempre he pensado que un editor es una especie de coleccionista; sus libros y revistas son una muestra de su gabinete de curiosidades, de cómo está archivado, ordenado, elegido. Tal y como algunos acumulan camisetas o cuelgan platos en la pared de la cocina con imágenes de los destinos turísticos que han visitado, juntan timbres postales en carpetas, llaveros, piedras, o cualquier cosa, el editor viaja a todas partes del mundo, indaga en los recovecos de la Web y agota el archivo y el catálogo de las bibliotecas en busca de aquello que lo obsesiona, de aquello que pueda formar parte de su colección.

Este número es un conjunto de documentos que bien podrían estar dentro de la mía: la de imágenes en clave literaria y textos en clave visual. De forma directa o indirecta, como pretexto o gatillo, los quince textos literarios que elegí para el dossier utilizan la imagen para construir sus narraciones. Todos ellos, además, de escritores mexicanos jóvenes y de géneros diversos. Me interesa constatar que la literatura puede ser una forma distinta de aproximación a la historia de las imágenes, sólo aquella que considera a una imagen algo más que una ilustración.

En la sección de artículos recopilé trabajos de curadores e historiadores del arte, también jóvenes y mexicanos, que han trabajado con los mismos temas a través de la obra de artistas, de la relación entre la curaduría y la edición o las problemáticas del signo alfabético. La sección de libros de artista fue una consecuencia casi obvia de esta muestra por ser el espacio ideal de convivencia entre imágenes y palabras. Incluí dos tipos de documentos: libros de artista de autores clásicos que dialogan con el resto de las colaboraciones, y libros de artista de jóvenes artistas mexicanos que exploran otras formas de narrar y de producir obras de arte contemporáneo. Finalmente, en la sección de documentos hay un amplio espectro de textos de apoyo: teoría del arte, novela, ensayo personal, etc., y todos, desde luego, en relación al espacio que se disputan las imágenes y las palabras.

Esta es la primera vez que edito el número entero de una revista; es también, en ese sentido, un primer intento de juntar voces distintas, a veces disímiles, que se reúnen bajo una misma preocupación. La primera vez, entonces, que abro al público la puerta de mi gabinete de curiosidades, un archivo personal que tendrá que seguir creciendo con el tiempo, reordenándose, redefiniéndose.

Verónica Gerber Bicecci

veronicagerberbicecci.net

Godizilla monogatari

 

El 3 de diciembre de 2005 mi automóvil fue dos veces la escena de un crimen. Los atracos sucedieron con menos de doce horas de diferencia, y con amplias desavenencias en la forma de ser realizados.

El primer ladrón trabajó con cautela, fue limpio, sacó las cámaras de un grupo de mochilas que se encontraban detrás del asiento del copiloto, luego las acomodó, entonces salió, y cerró la puerta. El segundo, por el contrario, fue sucio, descuidado, dejó la puerta abierta, huellas y, como consecuencia, evidenció lo vulgar de su ejercicio. Me gusta imaginar que ambos robos fueron realizados por el primero, por aquel ladrón de manos educadas.

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The Short Happy Life of William Thornway


*Este ensayo forma parte del libro La sonrisa de la desilusión (2011), publicado por Tumbona ediciones.


 

Pocas cosas me despiertan tantas sospechas como el optimismo. La felicidad a ultranza, la capacidad de ver el lado bueno de las cosas, el no hay mal que por bien no venga, me llenan de escepticismo e incluso de indignación. Observo en quienes lo ejercen una falsedad y una impostación más nociva y repugnante que la del más redomado hipócrita, y me alejo ante la posibilidad de que mi vida, entre sus manos, se convierta en el guión de un cuento de hadas. Para ellos no hay algo que califique de tragedia, Dios aprieta pero no ahorca y cuando cierra una puerta abre una ventana; todo es cosa de ser positivo: hay que echarle ganas. Ante su coro —porque a diferencia de los misántropos, éstos tienden a unirse— concluyo que nadie puede ser tan feliz por tanto tiempo: algo nos quieren esconder, no cabe duda de que están actuando. Estos promotores de la dicha, mercachifles del bienestar, son inquisidores sistemáticos que, al amputar una de sus mitades a la existencia, se quedan sin ninguna de las dos. Poco se puede esperar de alguien que ve en el dolor una nueva oportunidad de regocijo. Eso es perverso y patológico, poco inteligente, casi místico. Es no querer resignarse, no saber perder, y resultan tan patéticos como aquellos que, tras el descalabro, fingen haber aprendido la lección.

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Inventario de la huida

 

1. Huir de casa

Tania Pérez Córdova, Sin título, 2011.

 

2. Huir de las autoridades

El cártel de Sinaloa. Ismael El Mayo Zambada, uno de los líderes del cártel, colega y compadre de Joaquín El Chapo Guzmán. Hace diez años El Chapo Guzmán se fugó del penal de máxima seguridad de Puente Grande. Se dice que huyó oculto en un carro de lavandería. Es pública su huida, existen versiones distintas sobre el fondo de su fuga, pero el tema es que está libre. El Mayo Zambada también. En abril de 2010, Julio Scherer, publicó en Proceso una conversación con Zambada. Julio Scherer: “Zambada tiene sesenta años y se inició en el narco a los dieciséis. Han transcurrido cuarenta y cuatro años que le dan una gran ventaja sobre sus persecutores de hoy. Sabe esconderse, sabe huir y se tiene por muy querido entre los hombres y las mujeres donde medio vive y medio muere a salto de mata.”

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Segunda figuración sobre la Ciudad

 

Hace pocas semanas di con la posible imagen del primer mapamundi encontrado, que es el de los babilonios y data del siglo vi a.C. aproximadamente. La imagen es similar a un sol de siete picos. Babilonia, naturalmente al centro del disco, está circundada por Armenia, Yemen y Asiria. El Éufrates atraviesa la circunferencia y desemboca en el Río Amargo, que cerca la redondez del continente a manera de foso; lo cual me recuerda un poco las fortalezas de la Edad Media. Aunque Egipto y Persia en esos años ya figuran en la historiografía, no son parte del mundo. Los siete picos representan las islas ignotas y sólo tres de ellas tienen nombre. Una es “Más allá del vuelo de los pájaros”, otra, el “Lugar del sol naciente” y después, “El sol está escondido y nada se puede ver”.

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Agradecimientos

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