Reflexiones Marginales

No. 16 - El cine, sus meandros y sus ríos

Recordando a Joris Ivens

 

Marceline Loridan conversa con documentalistas mexicanos
 
Marceline Loridan nace en Francia en 1928, de padres judíos, y vive siendo aún niña la invasión alemana a este país en 1940, hecho que obliga a su familia a huir a la zona sur de Francia, que por un tiempo se considerará libre. De 1940 a 1943 toda su familia participa en la Resistencia, razón por la cual es arrestada junto con su padre por la Gestapo y la policía francesa. Luego de ser encarcelados, finalmente Marceline es deportada al campo de concentración de Auschwitz Birkenau en Polonia.
 
Al finalizar la guerra regresa a Francia, en 1945, pero su familia ha sido destruida, y vive las dificultades de la posguerra trabajando en diversas cosas para sobrevivir. Pero su sueño era hacer cine, y la base de su formación cinematográfica sería justamente su asidua asistencia a la Cinemateca Francesa.
Por fin, en 1960 participa en la película Crónica de un verano, dirigida por Edgar Morin y Jean Rouch, donde además de trabajar como actriz es asistente de realización. Éste es el inicio de su trabajo en el cine, en una película premiada por la crítica en el Festival de Cannes de 1961.
 

Acerca de la música en el cine

 

El tema de la música en el cine es vastísimo y existe una muy amplia bibliografía al respecto, sobre todo si se la compara con aquella que existe dedicada a los demás aspectos de la banda sonora cinematográfica. Por otro lado, el objetivo general de este texto es proponer una visión integral de la banda sonora cinematográfica, en la cual la música del cine es uno más de los elementos sonoros narrativos y expresivos, muchas veces protagónica y dominante, otras veces en un plano secundario, y a veces ausente del todo, o casi del todo, según qué tan amplio sea nuestro criterio acerca de lo que puede ser considerado música. Por lo anterior, me limitaré simplemente a hacer ciertas consideraciones generales críticas, dando por sentado que la historia oficial de la música en el cine está bastante bien asentada y defendida y que sólo con una visión crítica se puede evitar la utilización complaciente de fórmulas y técnicas del cine institucional, sin menoscabo de su utilización consciente. En mi opinión, todos los buenos cineastas —dentro de la industria o fuera de ella— saben qué hacer con la música, incluyendo a los que deciden no utilizarla.
 

Predestinación y destino

 

IV. Predestinación y destino*
Andrey Tarkovski
De Esculpir el tiempo
 
Andrey Tarkovski cumplió, en 2011, 25 años de haber fallecido. Su muerte ocurrió en el exilio, donde aún pudo realizar sus últimas dos obras maestras: Nostalgia (Nostalguiia, Italia, 1983) y Sacrificio (Offret, Suecia, 1986), además de hacer las revisiones finales de su otro legado: Esculpir el tiempo, una de las reflexiones más profundas sobre el papel del arte en la sociedad y las particularidades que el cine tiene como arte. Tarkovski trabajó lejos de las posturas del realismo socialista y de sus cartabones persecutorios del régimen soviético (que tan caro le cobrara su salida de Rusia a él y a su familia). Pero como artista comprometido no dejó que los obstáculos trastocaran su conciencia y tener la posibilidad de hacer otro cine. Tarkovski sólo podría hacer su cine y asumir su tradición eslava, cristiana y decimonónica, sin por ello dejar de ser un hombre de su tiempo.
 

En este número

Agradecimientos

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