Reflexiones Marginales

No. 16 - El cine, sus meandros y sus ríos

Sol y sombras de la fotografía moderna mexicana

 

Sol y sombras de la fotografía moderna mexicana



El Antiguo Colegio de San Ildefonso junto con la Universidad Nacional Autónoma de México y el CONACULTA, con motivo del Festival Foto septiembre presenta la exposición Sol y sombras de la fotografía moderna mexicana: Manuel Álvarez Bravo, Agustín Jiménez y Luis Márquez. Misma que fue exhibida en noviembre del 2010 en el Instituto Cultural de México en París.

La curaduría, a cargo de Ernesto Peñaloza del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, muestra el imaginario de tres personajes de la vanguardia fotográfica mexicana: Álvarez Bravo, Jiménez y Márquez Romay. Conformada por 75 imágenes en blanco y negro, 42 son vintage y 33 son impresiones digitales contemporáneas y facsimilares digitales. Realizadas en el periodo conocido como entreguerras, de 1920 a 1940, enfatiza que, sin importar el auge del muralismo, la fotografía cobra importancia en la política, el arte y la sociedad.

Las imágenes fueron seleccionadas bajo la consigna de que los tres fotógrafos tienen varios sucesos en común: trabajaron para la Secretaría de Educación Pública y publicaron sus fotografías en revistas como: Mexican Folkways, Revista de Revistas, Nuestro México y El Universal Ilustrado. Participaron en la exposición colectiva de Guillermo Toussaint y once fotógrafos en la Galería de Arte Moderno, en 19291. A lado de Emilio Amero, expusieron en el Campo Civil de Aviación, en 1931. En 1933, los tres realizaron las fotografías para ilustrar el libro Escuelas Primarias de la Secretaría de Educación Pública, además trabajaron como fotógrafos de fijas en el cine. Esta exhibición, intenta construir un discurso visual de la fotografía moderna en México; y revalorar la trascendencia histórica de los que hasta ahora estaban bajo la “sombra” que proyectaba la imagen de Álvarez Bravo.2 Carlos Córdova afirma que ''no hay luz sin sombra" y, como un efecto de tal apreciación, la extensa labor continental de don Manuel ha proyectado una larga sombra sobre sus contemporáneos, cuyas producciones frecuentemente se desconocen. Sin duda, la fotografía es el arte del siglo XX, prueba de ello, es la sucesión de escuelas y movimientos que tocan la estética tradicional.

Los tres fotógrafos retratan parte del imaginario mexicano aunque las diferencias son muchas. Márquez fue una figura singular en el contexto de la cultura nacional, pertenece a la generación de importantes folkloristas y antropólogos que estudiaron y dignificaron la cultura indígena y el arte popular mexicano. Incursiona de manera fugaz en la foto modernista y se acerca a la construcción geométrica.3 La fotografía de Jiménez se manifiesta como arte, ilustración y foto fija, entendido como una expresión de la fotografía moderna mexicana. Su imaginario se acerca a los vanguardistas del constructivismo ruso y a los dadaístas alemanes; sus imágenes se asocian con la crítica social, con lo estético y lo decorativo. Álvarez Bravo era un reconocido artista fotográfico adscrito a la vanguardia4 . En los años treinta y cuarenta, retoma la atracción y el estudio de las relaciones espaciales y la forma, así como aquellas que descubre de manera casual o accidental. Los patrones producidos por varios objetos o idénticos fueron usados en varias ocasiones para obtener un efecto sobrio, no sólo por él sino también por sus contemporáneos.5

Lo más enriquecedor de esta muestra es la exhibición de los 42 vintage, y la inclusión de los desnudos de Luis Márquez pertenecientes al Archivo Manuel Toussaint del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

La museografía es simple con muros verdes y grises. El espectador mira las obras en marcos delgados color negro, con marialuisas blancas acompañadas de cédulas con poca información, sin especificar el año de impresión. No obstante, la calidad de las imágenes y los temas las hacen atractivas para el visitante. Hay pocas cedulas de sala, la introductoria parece no tener mucha relación con el discurso visual que plantea el curador. A la mitad de este recorrido visual hay una cedula con referencias biográficas de cada uno de los artistas y finalmente un pequeño texto que hace referencia a la imagen de Álvarez Bravo del concurso de la Tolteca6. Peñaloza, incluye esta imagen dentro del repertorio, para enfatizar un parteaguas en la fotografía moderna mexicana: 1931. Hubiera sido interesante exhibir las imágenes de Agustín Jiménez ganador del segundo lugar del mismo concurso.

No obstante, esta exposición se centra en mostrar las imágenes del periodo, en el que se desarrolla lo que ahora llamamos vanguardia histórica de la fotografía mexicana. Se caracteriza por incorporar al universo visual elementos y objetos que anteriormente no interesaban a los artistas, o por reinterpretar géneros tradicionales tratados por la fotografía, como el retrato, el paisaje, la arquitectura, los tipos populares, las luchas sociales y la vida cotidiana.

 

Notas

 

Bibliografía

Álvarez Bravo, Manuel, Parábolas ópticas, México, Museo Nacional de Arte, 2002.

Córdova A., Carlos, Agustín Jiménez y la vanguardia fotográfica mexicana, México, RM, 2005.

De la Vega, Alfaro, Eduardo, “Álvarez Bravo Cinematógrafo” en: Luna Cornea n. 32, septiembre-diciembre, México, 2008.

Márquez Romay, Luis, Desnudos 1926. 1932: fotografías de Luis Márquez Romay, México, Patronato del Museo Nacional de Arte, 2006.

Mexicana: Fotografía moderna en México, 1923-1940, IVAM Centre Julio González, 1998.

Rodríguez, José Antonio, Márquez: un universo idílico”, en Luna Córnea, n. 11, enero-abril. México. 1997.

 

 

1 Córdova A., Carlos, Agustín Jiménez y la vanguardia fotográfica mexicana, México, RM, 2005, p. 5

2 Ibid, p. 8

3 Rodríguez, José Antonio, Márquez: un universo idílico”, en Luna Córnea, n. 11, enero-abril. México. 1997, p. 94

4 De la Vega, Alfaro, Eduardo, “Álvarez Bravo Cinematógrafo” en: Luna Cornea n. 32, septiembre-diciembre, México, 2008, p. 81

5 Álvarez Bravo, Manuel, Parábolas ópticas, México, Museo Nacional de Arte, 2002, p. 33

6 Convocado en 1931 por la revista Tolteca, en su número del 20 de agosto; el diario Excélsior fue el copatrocinador.

 

 

Agradecimientos

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