Reflexiones Marginales

No. 16 - El cine, sus meandros y sus ríos

Hiperrealismo, Ron Mueck

 

 

 

"Poco después de poder ver somos conscientes de que también nosotros podemos ser vistos. El ojo del otro se combina con nuestro ojo para dar plena credibilidad al hecho de que formamos parte del mundo visible."

Modos de ver, John Berger

 

El hiperrealismo de Ron Mueck nos invita a reflexionar sobre la mirada, nuestra mirada en la mirada del otro y viceversa. La cédula de la primer sala, nos advierte sobre los seres inmutables y reflexivos que vamos a encontrar a lo largo de la exposición. Y lanza la interrogante del lugar de estos personajes en el museo y nuestra mirada sobre ellos.

La exposición comienza con el autorretrato Mask II, una cabeza de aproximadamente un metro nos muestra al artista dormido e imperturbable en su sueño. Una de las obras más impresionantes por la semejanza al rostro de un ser vivo, nos engaña al punto de sentir que respira, observamos cada poro de la piel, cada cabello, cada arruga. Al inicio de esta primera sala también encontramos una pequeña muestra de la textura de estas esculturas, un labio, un trozo de piel y unos cuantos vellos; para saciar la curiosidad del tacto ya que en ninguna de las obras expuestas está permitido tocar.

La exposición cuenta con ocho salas, la gran mayoría contienen únicamente una pieza, esto por la importancia de la escala de la obra y su relación con el espacio que la rodea. Las primeras tres destacan por la blancura de sus muros y techos en las que las esculturas se ubican en un espacio etéreo donde el espectador se concentra en la inmensa soledad y vacío que rodea a los personajes. En estas salas encontramos Woman with sticks, Baby, Man in a boat y Spooning Couple.

 

En la cuarta sala Mueck juega con la ubicación de su obra y la Sacristía del Antiguo Colegio de San Ildefonso de 1739 estilo barroco, en contraposición a dos pinturas del mismo período, cuelga del techo un enorme pollo desplumado. De dos metros de altura esta artificiosa ave de corral juega con la "realidad" pictórica del barroco, con el cambio de escala de los lienzos, y de forma grotesca nos muestra una realidad excedida, únicamente hace falta el olor a pollo crudo para que el visitante se sienta agredido con esta hiperrealidad.

Las siguientes tres salas resultan espacialmente poco adecuadas a la obra. In Bed, la enorme figura de una mujer pensativa en su cama, resulta demasiado grande y el espacio muy angosto para recibirla. La relación espacio, escala y espectador resulta pobre y le quita visión a la obra. Estas últimas tres salas se ubican dentro de una de las naves de bóveda de cañón del antiguo Colegio, la división de los tres espacios con mamparas no está bien lograda. En las primeras salas se quedaron los high lights de la exposición y las últimas obras resultan menos impactantes.

La exposición cierra con una última sala de recursos didácticos, dos videos del proceso de creación de las esculturas y diversos libros. Resulta impresionante ver cómo trabaja el artista en gran escala, aunque las esculturas de los videos no son las expuestas.

Finalmente lo importante en la obra de Mueck es cómo la miramos, de qué manera el tamaño de los personajes no obliga a acercarnos y escrudiñar morbosamente la semejanza a un cuerpo vivo, de qué manera nos identificamos con las miradas perdidas, pensativas u absortas que miramos y en algún punto nos miran. Analicemos cuál es nuestra reacción al penetrar en la privacidad de los personajes. Creo que la exposición es una invitación a romper los límites socialmente establecidos del pudor y la privacidad y relacionarnos con la obra en una nueva forma de mirar, si finalmente esos desnudos son el reflejo de nuestra propia desnudez.

La exposición Ron Mueck/ Hiperrealismo de alto impacto se presenta en el Antiguo Colegio de San Ildefonso del 21 de septiembre de 2011 al 5 de febrero de 2012.

 

 

Agradecimientos

Esta revista es posible gracias a los proyectos PAPIIT IN-402911 y PAPIME PE-400411