Reflexiones Marginales

No. 16 - El cine, sus meandros y sus ríos

DF: penúltima región de Gerardo Suter

 

 

En el marco de la décima emisión del Festival Fotoseptiembre, se exhibe en el Antiguo Colegio de San Ildefonso esta muestra de Gerardo Suter (1957), fotógrafo argentino que reside en México desde 1970, a través de la curaduría de Ery Cámara. En ella el Distrito Federal es re-presentado como la penúltima región; insinuando que de ella aún queda territorio por explorar.

Con 55 piezas (impresiones fotográficas y videos) realizadas entre 2005 y 2011, Suter construye una reflexión visual sobre la Ciudad de México: el caos, el predominio grisáceo del concreto, el abandono de obras urbanas, el deterioro de edificaciones, la construcción, el crecimiento y la amalgama de una capa tras otra. Elabora un retrato actualizado de una ciudad que no parece estar agotada como motivo de representación, pues ofrece a través de una serie de estrategias plásticas, una estética nueva.

La falta de color, la frialdad, la oscuridad, el contraste tonal, el juego entre lo difuso y lo definido, entre opacidad y reflejo, son características de estas imágenes. Éstas, presentan una región urbana que oscila entre la construcción y el abandono. Los protagonistas de este imaginario son algunos elementos marginales de la megalópolis: anuncios espectaculares, andamios, antenas, grúas, estructuras y edificios deteriorados, los cuales componen geometrías que llenan el espacio de líneas.

El Distrito Federal ya había sido representado por el fotógrafo, incluso en contraposición a un conjunto de urbes prehispánicas (Photo España, 2010). La propuesta de ahora da cuenta de la mutación en la obra de Suter y acentúa la tendencia que desde hace años ha trazado, transitando desde la fotografía hacia otras artes y medios visuales.

Además de un registro de naturaleza documental sobre la metrópoli mexicana, las obras de DF penúltima región son resultado de un complejo proceso de experimentación formal –casi siempre post-fotográfica- con técnicas de impresión y soportes. Los manejos van desde el retoque, la impresión a partir de varios negativos, el control del nivel de foco en diversas zonas de la imagen, hasta el juego entre distintos grados de zoom. Para la impresión se utilizó cobre, plomo, yeso, algodón, papel y acrílico. Las fotografías se convierten así en objetos con una textura, brillo, superficie y tacto inusitados que las acercan a la pintura y otras artes visuales. Dichas estrategias formales han permitido que Suter traspase las fronteras de lo fotográfico y aspire a la creación meta-fotográfica.

Todas estas intervenciones, más que alejar a la imagen de su motivo, permiten una vuelta a él. Con ellas, Suter remeda la estructura y el crecimiento de la ciudad misma, que en las últimas décadas y más aceleradamente cada vez, se ha caracterizado por la superposición de capas, la yuxtaposición de formas, el montaje y la intervención violenta de su imagen. En la Ciudad de México, al igual que en las imágenes de Suter, hay zonas más visibles que otras, zonas de caos y de visibilidad limitada.

Df: penúltima región es un juego de experimentación en varios niveles, cada uno de ellos marcado por la acentuada intervención del artista. Primero el de la toma fotográfica en sí, después el del proceso de revelado, luego el de impresión, y más tarde el del enmarcado. Cada objeto en su materialidad refleja una calidad y cuidado notables, que hablan del profesionalismo del artista y la prosperidad de su taller.

Es evidente un patrón de exhibición en el que cada imagen o serie se coloca a medio muro en un espacio cuadrilátero, emulando las ventanas de una habitación. Así, la noción de vista urbana se enfatiza a través de una maniobra espacial. Otras imágenes están colocadas de manera inusual, lo que aumenta su expresividad y delata la complicidad entre Cámara y Suter.

Lo monumental es un elemento presente en la muestra. La mayoría de las impresiones son de gran formato; la disposición en las salas acentúa su dimensión y genera en el espectador la sensación de estar inmerso en la ciudad. La magnitud llega a su clímax en la última sala, donde enormes imágenes impresas sobre lonas -que han abandonado los muros- se extienden como anuncios espectaculares formando diagonales. No obstante, con sus juegos de tamaños y distancias –como en la serie Spacelapse realizada con fotografías aéreas- Gerardo Suter “nos acerca lo lejano y nos aleja lo cercano”, y así, sigue Ery Cámara, “la megalópolis se miniaturiza sin mutilar sus cualidades”.

La muestra hace justicia a la orientación de Suter hacia los medios audiovisuales. Con Réplica inicia el recorrido y quizás la cronología del deterioro actual de la ciudad, pues muestra unos minutos de grabación del derrumbe de edificios durante el temblor de 1985, acompañados de un texto que escribió entonces Carlos Monsiváis. En otro video, se presenta un fragmento de la película La fórmula secreta (Rubén Gámez, 1965) en donde la cámara hace un recorrido por el zócalo capitalino. En ambos casos, los videos han sido intervenidos por Suter, y los espacios dedicados a la proyección resultan efectivos y envolventes.

La más reciente muestra de uno de los fotógrafos más influyentes de América Latina en las últimas cuatro décadas, se exhibirá entre el 7 de septiembre de 2011 y el 15 de enero de 2012.

 

 

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