Reflexiones Marginales

No. 16 - El cine, sus meandros y sus ríos

La postura de Freud respecto a la Filosofía

 

Se trata de estudiar la postura de Freud respecto a la filosofía. A lo largo de la obra freudiana encontramos no pocas referencias a la Filosofía. La mayoría de ellas para deslindarse lo más posible de la labor filosófica. En el mejor de los casos, Freud aludía una supuesta incapacidad para la especulación filosófica; no se cansó de repetir que el psicoanálisis no era una filosofía; que la noción de inconsciente del psicoanálisis no era la misma a la que aludían los filosófos.

No se trata de situar a Freud en relación con el pensamiento filosófico en general sino de aproximarnos a la actitud teórica de Freud respecto a la filosofía específicamente en la época previa a la constitución del psicoanálisis como tal. Lapso difícil de delimitar puesto que Freud nunca cesó de pensar y experimentar en lo concerniente a la técnica psicoanalítica. Pretendemos mostrar la peculiar relación de Freud con la filosofía en una etapa previa (o inicial) a la constitución del método psicoanalítico.

 

 

 

A la hora de explicar los orígenes o antecedentes de la técnica psicoanalítica nos encontramos con una amplia gama de explicaciones: Freud, hijo del materialismo mecanicista de Herbart vía Meynert; aprendiz del hipnotismo de Charcot. Practicante de la sugestión de la Escuela de Nancy; colega del inventor del método catártico, Breuer. Freud, heredero del judaísmo pero ateo. Su autoanálisis epistolar con Wilhelm Fliess también juega un importante papel. pero, ¿qué se puede decir acerca de sus relaciones con la filosofía? Tal cuestión no ha gozado de mucho interés por parte de los especialistas. Teóricamente encontramos muy poco: por ejemplo, José Perrés en su meticuloso estudio sobre la constitución del método psicoanalíticoii presenta de manera clara cuál fue el proceso (caracterizado por el ensayo y error) que siguió Freud hasta llegar a lo que hoy se conoce como psicoanálisis. Tomando que la intención de Perrés es dar cuenta de las transformaciones metodológicas-técnicas no resulta extraño la ausencia de referencias a la Filosofía. Sin embargo, tal alusión no deja de ser deseable puesto que Freud no sólo era un neurólogo judío no-practicante, que se interesó en las distintas corrientes psicoterapéuticas. Fue también en algún tiempo alumno del filósofo y psicólogo Franz Brentano, asiduo de sus seminarios sobre filosofia aristotélica e incluso escritor de un texto introductorio a la filosofía.iii Otro psicoanalista interesado en estudios sobre Freud, Didier Anzieu (1959), quien centra su atención en el tema del autoanálisis de Freudiv. En la ya clásica biografía de Freud a cargo de Ernest Jonesv no figura ningún capítulo dedicado al vínculo de Freud con la filosofía. Se objetará que una biografía alude al proceso vivencial de una persona y no necesariamente a sus relaciones con determinado campo del saber. Sea, pero surge entonces un problema. Si no podemos abordar la relación de Freud con la filosofía desde el desarrollo técnico-metodológico del psicoanálisis; si no hallamos referencias en los estudios sobre su autoanálisis; y ya que la más conocida de sus biografías pasa de largo ante esta cuestión. ¿Hacia donde podemos dirigir la mirada para saber un poco sobre la relación de Freud con la filosofía?vi La respuesta evidente sería buscar en los textos freudianos pero he aquí una dificultad: Freud no es del todo fiable en sus declaraciones al respecto. Aproximarnos a este tema es el objetivo del siguiente trabajo.

Cuando se le preguntaba a Freud su opinión respecto al pensamiento filosófico comentaba que cuando era joven se sentía muy atraído por la especulación, pero que había tenido el valor de apartarse de ella. Para entender un poco esta afirmación resulta útil el recorrido que Assoun realiza de la vida académica de Freud, del cual cabe destacar lo siguiente:

-En su Autobiografía, Freud cuenta que el conocimiento de un ensayo de Goethe, Sobre la naturaleza, lo hace inscribirse en la Facultad de medicina (1873).

- Además de los cursos de medicina, Freud asiste a clses de “iniciación filosófica” dictadas por el filósofo Franz Brentano (invierno 1874-1875).

- Junto con su aprendizaje especializado en neurología, Freud sigue asistiendo a los seminarios de Brentano (verano de 1875).

- A pesar de actividades académicas como viajes y estadias, Freud asiste a tres cursos sobre lógica aristotélica (verano de 1876).

- Freud redacta un ABC filosófico para iniciar a su novia Martha en la especulación filosófica.

Estos datos son bastante significativos, no sólo indican que Freud entró a la psicología vía la filosofía sino también que hasta en la elección de la carrera de medicina, necesitaba de un estímulo especulativo. Luego, no parece haber inconveniente alguno en ubicar a Brentano en la categoría de “maestros de Freud”. Brentano era un ejemplo de investigador que fusionaba el saber empírico y el especulativo, síntesis que de cierta manera podemos encontrar también en el campo psicoanalítico.

Según Assoun (1976) hay un doble discurso freudiano respecto a la filosofía. En un primer momento, una aspiración, una alta estima. En el segundo, una distancia tajante incluso un desconocimiento de la formación filosófica que se había procurado años antes. ¿Qué sucedió con el estudiante que había elegido la filosofía como medio de comunicación con la persona amada?

Todo parece indicar que el psicoanálisis como técnica terapéutica debía necesariamente deslindarse, así como Freud sucedió con el judaísmo, de la filosofía. Claro que es cuestionable en qué medida tuvo éxito. Pero antes de pasar a ello veamos algunas dificultades elementales que surgen entre el discurso filosófico y el psicoanalítico, y que seguramente tuvieron algo que ver en el rechazo de Freud.

 

 

El psicoanálisis como objeto filosófico

Assoun (1976) sostiene que la filosofía cultiva el psicoanálisis como un campo de significaciones específicas y se pregunta qué tan válido es cuestionar al psicoanálisis desde una empresa teórica que le es completamente ajena, la filosofía.

La filosofía parte de un saber o puede decirse, de la pregunta por el saber. Hay muchas preguntas pero no todas ellas están relacionadas directamente con el ser humano. No así el psicoanálisis cuyo interés recae necesariamente en el hombre de carne y hueso o mejor dicho, de carne y psique, situado plenamente en la concreción. Muchas de las preguntas de la filosofía tienen que ver con la idea de lo bello, del sentimiento estético, de la posibilidad del conocimiento y con todos los problemas que surgen a partir de determinados de sus planteamientos. Y aunque existen temáticas en común como el deseo, el lenguaje y la locura, es evidente que se abordan desde perspectivas completamente distintas. Tomemos el ejemplo de la ética, en filosofía la pregunta ética es abstracta y aunque frecuentemente deviene en moral (por tanto cercana a un carácter normativo) no puede fungir como respuesta a conflictos en situaciones apremiantes del aquí y el ahora. Mientras tanto, en el psicoanálisis el lema es: “caso por caso”, no importa tanto la reflexión sobre la situación como tal, sino el relato de la vivencia del sujeto. Recordemos que en su momento Freud señala que el tratamiento moral tiene como consecuencia el fracaso de la cura.

Probablemente el problema más importante entre filosofía y psicoanálisis sea el del concepto de inconsciente. Freud fue sumamente cuidadoso al evitar que se confundiera el inconsciente psicoanalítico cono el de la filosofía. Se encargó en varias ocasiones de señalar sus diferencias. Para él, el inconsciente de la filosofía simplemente era lo opuesto a lo consciente y aludía a una especie de oscuridad y/o misticismo. Afirmaba también que los filósofos no pueden dar cuenta de estados en lo que el sujeto no está consciente, por ejemplo los sueños, la hipnosis, los actos fallidos, etcétera. Pese a esto no podemos dejar de mencionar que pareciera que Freud no logró desembarazarse por completo de la filosofía pues hizo varias referencias a ésta y tocó temas que inevitablemente rayan en los filosófico. Mencionaremos sólo algunos.

 

 

Algunas alusiones a la filosofía en la obra freudiana

 

No es objetivo del presente trabajo exponer el desarrollo de conceptos filosóficos en Freud, sino únicamente señalar el interés que tuvo en éstos. De ninguna manera suponemos que el tratmiento de algunos temas sea privativo de la filosofía. Más bien tratamos de mostrar que el padre del psicoanálisis no deja pasar la ocasión para mencionar las tesis de algunos filósofos lo que obviamente presupone la familiaridad con el pensamiento de los mismos. Por ejemplo: “La tesis de Kant según la cual el tiempo y el espacio son formas necesarias de nuestro pensar pueden hoy someterse a revisión a la luz de ciertos conocimientos psicoanalíticos. Tenemos averiguado que los procesos anímicos inconscientes son en sí «atemporales»vii”.

En el mismo texto sobre un asunto diferente: “En todo esto, no tiene para nosotros interés alguno indagar si nuestra tesis del principio del placer nos aproxima o nos afilia a un determinado sistema filosófico formulado en la historia [...] Por otra parte, estaríamos dispuestos a confesar la precedencia de una teoría filosófica o psicológica que supiera indicarnos los significados de las sensaciones de placer y displacer, tan imperativas para nosotros.”viii

El psicoanálisis fue instaurado por Freud como una técnica de tratamiento para las neurosis, un método de investigación de los procesos inconscientes. Pero en su camino de investigación el médico y neurólogo austriaco se planteó preguntas filosóficas. Suele preguntarse por el origen de la vida, por el papel de la divinidad en la vida del hombre, entre otros. Y aunque se valga del conocimiento médico para presentar sus hipótesis no dejan de ser éstas tesis filosóficas.

Freud no quería que se identificase el psicoanálisis como una ciencia judía. De la misma manera no quería que se pensara el psicoanálisis como una corriente filosófica más. Y aunque había suficientes elementos para considerarla así (interpretación de la realidad, dar cuenta de lo que el hombre es, etcétera), esto inevitablemente chocaría con el carácter científico que Freud aspiraba para el psicoanálisis, perdería su carácter experimental, comprobable, etcétera. En pocas palabras, ¿cómo podía ser ciencia si se le identificase como una filosofía? La filosofía de alguna manera, consiste en pensar, analizar, reflexionar pero no tiene estrictamente hablando, fines prácticos.

Probablemente las reservas que Freud tuvo respecto a la filosofía tuvieron que ver también con que detectaba en la labor filosófica cierto rasgo patológico o al menos, de inmadurez. Una alumna y posteriormente colega de Freud en su diario escribe el 3 de febrero de 1913:

 

Hablamos de sus reservas frente a la filosofía pura. Del sentimiento que él experimenta de que, en el fondo, habría que luchar contra la necesidad racional de una unidad definitiva de las cosas, porque, en primer lugar, esa necesidad proviente de una raíz de costumbre en alto grado antropormórfica y, en segundo lugar, porque ella puede constituir un obstáculo o puede ser embarazosa en la investigación científica positiva o individual.”ix

 

Lou Adreas-Salomé (1984) explica que Freud trata de identificar el interés filosófico con el narcisismo. Esa inquietud por encontrar una unidad definitiva en las cosas tiene que ver con inquietudes infantiles. La psicoanalista rusa señala que Freud se olvida quizá un poco de que ese espíritu filosófico, esa inquietud “por saber”, por preguntarse, es inherente a la vida misma.

En realidad no hay mucho que objetar a la tesis que sostiene al filósofo como un narcisista de primer orden. Tiene la pretención de dar cuenta del origen del mundo, de la humanidad, de desentrañar la esencia de lo bello, de los procesos lógicos; osa hablar de dios y del resto de las ciencias y disciplinas. ¡Qué arrogancia! Pero luego cabe dirigir la lupa hacia el psicoanalista ¿dónde puede situarse la labor del psicoanalista? Su quehacer: “Dar cuenta del psiquismo humano”, “intentar penetrar en las profundidades del incosciente”, “curar”. En este sentido, ¿cuán es más arrogante el que se atreve a preguntarse por las cuestiones más elevadas o el que es capaz de escuchar los secretos más íntimos y oscuros? ¿la ominipotencia de la pregunta o la omnipresencia de la escucha?

Filósofos como Heidegger y Sartre han intentado de cierta manera “corregir” a Freud. Ya sea a través de la analítica existencialx o del llamado psicoanálisis existencialxi. Algo así como un intento de despojarle su carácter positivista sustituyéndolo por uno fenomenológico. En este sentido, Assoun en otro de sus textosxii señala que se ha acusado a acusado a la epistemología freudiana por oscilar entre una herméneutica (búsqueda del sentido a través del síntoma) y un naturalismo (positivismo es decir, deteminismo). Pero que curiosamente no se trata de una oscilación sino de una especia de eclecticismo. Eclecticismo, que consideramos Freud trató de realizar durante toda su vida de investigación: positivismo y hermenéutica; hipnosis y catarsis ¿y por qué no? Filosofía y ciencia...

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Andreas-Salomé, L, (1912). Aprendiendo con Freud, diarios de un año 1912-1913m. Barcelona: Laertes.

Anzieu,D. (1959). El autoanálisis de Freud y el descubrimiento del psicoanálisis. México: Siglo XXI.

Assoun, P.(1981). Introducción a la fenomenología freudiana. México: Siglo XXI.

__________. (1976). Freud y los filósofos. [Trad. Alberto Luis Bixio]. Buenos Aires: Paidós.

Constante, A. y Flores Farfán, L. (coordinadores), Filosofía y psicoanálisis, México: UNAM, 2006.

Freud, S. (1920). Más allá del principio del placer En Obras completas, Vol XIV [Tr. José Luis Etcheverry]. Buenos Aires: Amorrortu .

Heidegger, M. (1929). Ser y Tiempo [Trad. José Gaos]. México: FCE.

Jones, E. (1953). Vida y obra de Sigmund Freud. Barcelona: Anagrama.

Perrés, J. (1988). Proceso de la constitución del método psicoanalítico. México: UAM-X.

Sartre, J. (1940). El Ser y la Nada, [Trad. Juan Valmar]. Buenos Aires: Losada.

Uribe, J (2010, Agosto) . Freud y la filosofía: la separación. Antropos modernos. Extraído el 8 de Abril de 2011 de http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=1021

 

 

 

Notas

i Raquel Aguilar García, UNAM, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

ii Perrés, J. (1988). Proceso de la constitución del método psicoanalítico. México: UAM-X.

iii Véase Assoun, P. (1976) Freud y los filósofos. [Trad. Alberto Luis Bixio], Buenos Aires: Paidós.

iv Anzieu,D. (1959). El autoanálisis de Freud y el descubrimiento del psicoanálisis. México: Siglo XXI.

v Jones, E. (1953). Vida y obra de Sigmund Freud. Barcelona: Anagrama.

vi Lo que a su vez nos permite vislumbrar una línea filosófica en la constitución del método psicoanalítico.

vii Freud, S. (1920). Más allá del principio del placer En Obras completas, Vol XIV [Tr. José Luis Etcheverry]. Buenos Aires: Amorrortu.; 6ta. Reimp.

viii Ibíd. P. 7

ix Andreas-Salomé, L. (1984). Aprendiendo con Freud, diarios de un año 1912-1913m. Barcelona: Laertes. p. 105

x Vid. Heidegger, M. (1929). Ser y Tiempo [Trad. José Gaos]. México: FCE.

xi Vid. Sartre, J. (1940), El Ser y la Nada. [Trad. Juan Valmar]. Buenos Aires: Losada. Como dato curioso, el guión de la película sobre el padre del psicoanálisis: “Freud, pasiones secretas” fue originalmente elaborado por un filósofo, Jean-Paul Sartre. Puede verse como un esbozo de diálogo entre filosofía y psicoanálisis. A raíz de la escritura del guión, Sartre inicia su análisis y propone su psicoanálisis existencial, el cual toma como inspiración para dos de sus obras posteriores: su autobiografía, Las palabras y Flaubert, una especie de análisis existencial de la vida de este escritor.

xii Assoun, P. (1981),Introducción a la fenomenología freudiana; México: Siglo XXI.

 

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